miércoles, 28 de agosto de 2013

Supongamos que te echo de menos.


Supongamos que te echo de menos... 
¿Volverías? 
Supongamos que no hay día en que no me acuerde de ti,
 y cada vez que te pienso tenga que distraerme
 para poder parar. 
Supongamos que me atrevo a decirte algo
¿reaccionarías?
 ¿Crees que merece la pena empeñar 
                      mi orgullo
 o empeñar la poesía? 
Supongamos que desaparece 
                           aquél fin se semana. 
Supongamos que aquello no acabó conmigo.
 Y ahora... 
Ahora yo supondré que tú aún no me has olvidado,
 que tu intención no era la de alejarme 
matándome poco a poco, 
que aún queda esperanza, 
que no la hemos desperdiciado toda.
¿Marcarías mi número? 
Son las cuatro de la mañana de 
                            cualquier día de agosto 
y es tu silencio el único que ahora me despierta al caer la noche.
 Es tan difícil conciliar el sueño 
después de habértelo regalado a ti. 
A veces pienso en 
                              llamarte 
o escribirte para que me lo devuelvas.
 Echo de menos a la persona que solía ser 
antes de conocerte... 
Antes de convertirme en la mitad de todo.
                     De nada.
 Sin ti me sobra la mitad de la cama,
                                                      de la almohada, 
                                                del sofá. 
Sin embargo, 
          te fuiste
Y a mí sólo me queda suponer 
que a ti también te sobran
 las mismas mitades.

3 comentarios:

  1. Que precioso, me ha encantado. Me he sentido identificada al cien por cien.
    Besitooos!
    Pasatee http://puntomuertocgm.blogspot.com.es/

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  2. Que lindas palabras, tengo el audio también😞

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  3. Monicaaa que hermoso escribes. Saludos desde Brasil.

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